Las tres cajas.

(Poema)

Por:  Virginia Macias Torres
Lima-Perú
 Email: elbrillantedesquite@hotmail.com

                   

Las tres cajas
 
Entra la sombra del  arbol.de Navidad   por  el cristal empañado    el ángel de yeso se torna
                                                                                                   dorado
los niños gritan afuera   helados  de vainilla y fresa  mamá   ella   lee un texto de Alberto Isola 
recuerda  su   risa  asombrosa    a  las  musas  de  los beatks   que   en el teatro  reinan
en una caja    revolotean  los recuerdos   la cacerola humeante   el abrazo de su  padre  
el vestido de la primera comunión    las monjas  solitarias   los miltares   entre tanques y sangre
ir a  a la panadería  y  mirar un soldado   serio    soñoliento   muchacho   desamparado
                                                                muchacho inmisericorde
jugar con nubes  muñecas  cohetes    y el  ceño de la niña  cruel  inocente   sola   que lanzaba
sus rayos  mortales   sobre   el mundo de la otra     oh  esa huérfana   intrusa
niños   saqueados   viviiendo  entre   la  oscuridad   y los flash back del   tiempo
karpov meditabundo sobre la pared  y  ese sonido :   rock    el indestructible rock como una gran linterna
 
    Segunda caja :   dentro de la  primera  como  si fuera un gran regalo con papel plateado
la memoria se  confunde con los  ruidos de la calle    un pájaro que cae     ramas caídas en  otoño
la cadencia de una canción  extraña     y  al abrir la segunda caja    te  caes de espaldas
            salió   el alma del  individuo   con alfileres     trozos de bondad podrida
  perlado no es el  corazón  del  hombre  que   mata  a otros hombres    tan  tranquilo   con
su  pan caliente   y su cerveza    se come sus  piojos  se come  su alma
asesino  elegante   mezclado entre  los  carteles   de perfumería  
  con  un  rancio  sabor en la  boca   tan tranquilo           si   existiera Jack  se volvería tal vez  
cuerdo       y su pánico   su deshonra   correrían  por el palacio   de la reina Victoria
por los  siglos de los siglos        ah   Historia    con sus    personajes  eternos     uno tras otro
explosión que  condena al tiempo     marejada    muro    derribado muro  
   
    la calle  siempre  la calle  todos los carteles del mundo a color   las esquinas peligrosas
el colgajo de piedad     sombrío en  los ojos de los desempleados     y   de los cerros  bajan
chicos  y chicas riéndose      zapatillas  limpias   zapatillas rotas    mujeres  ajadas   hombres macizos
   los más  despojados  caminan   defendiéndose       para no caer  en la sevicia     caminan    y
aún sueñan     con  playas  prístinas    bailando libres   y   felices        tan lejanos  de lo malévolo
demonios desbocados     convertidos en parias     ah  utopía    ah  sempiterno  sueño
  que nadie  te insulte ni te   denigre     de  todos los  cerros del mundo    metròpolis   sótanos
de  las ciudades     subterràneamente   el swing  de la  revuelta     vibra
     
     Tercera caja:  es   como una gran nebulosa     los  amores  abstractos      el tiempo  perdido
limbo y quietud    cada paso  cada mirada     con sus reminiscencia   turbia     helado  sentimiento
es   el vértigo   luego  de  una escandalosa ebriedad    como si  bailar  sucio  y pérfido  frente
a un niño  fuera   natural        los   actos   desolados      una cortina    gris  cubriendo   el ecrán
ningún ángel   asomando   por la rendija      ningún ángel
      y   alguien   desata su furia    tira  sus   ropas     su  corazón   tambor    alguien y  luego
viene  otros     y la bruma   se colorea      allá   se estremece   el niño   que  contemplaba al
ángel arcabucero    allá    un gran tablero de Ajedrez   brilla    y     sale la  multitud de  sus  casas
el cohete  se detiene     las cornetas  suenan     y   aquel  gran río de sangre   muere
¿acaso   esta alucinado poema   no te revela   la canción   de todos los tiempos?
 
       Y    nos   desafiamos   como   seres perdidos      levantados     rebelados
       si no  salvajes     instintivos    como recièn nacidos luego   de la hecatombre.
 
 
                                     Lima-Perú, 12 de enero  de 2005.   Virginia Macías Torres